Salmo 103:14
“Porque él conoce nuestra condición; Se acuerda de que somos polvo”.
¡Qué verdad tan reconfortante es esta tierna afirmación! Nos remonta al Génesis, donde vemos a Elohim creando al hombre del polvo de la tierra. La ciencia confirma que la estructura biológica del hombre no es gran cosa, solo unos pocos elementos básicos. Pero nuestra constitución es insignificante para Dios. Él recuerda nuestra fragilidad y garantiza que nunca nos impondrá cargas indebidas, sino que nos dará la fuerza necesaria para las exigencias del día.
A lo largo de toda la Biblia, nuestra fuerza nunca es el criterio para acceder a la fuente ilimitada de la misericordia de Dios, que fluye de la salvación comprada por el Hijo de su amor (Colosenses 1:13). En la cruz del Calvario, comprendemos plenamente la comprensión del Padre de nuestras debilidades, ya que nuestros pecados, transgresiones e iniquidades fueron puestos sobre Jesús. Un amor insondable no pudo permitir que Él nos abandonara a ti y a mí sin remedio. Un amor inmerecido abrió la puerta a las riquezas inagotables de la eternidad.
Tu Creador conoce tus ansiedades y dudas. Conoce tus tentaciones y pruebas. Sabe que eres solo polvo. Puedes estar seguro de una compasión y gracia únicas en su trato, sin importar cuán frágil seas. En medio de los altibajos de la vida, Él no permitirá que ningún camino te lleve más allá de lo que puedas soportar, ni que te lleve a la destrucción. No lo permitirá. Le costó demasiado.
Querido santo, Dios no puede fallarte ni abandonarte. Estas cosas son imposibles para Él. Su amor así lo exige.
Esperando Su regreso,
– Pastor Jack
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