Skip to main content

Efesios 6:12

“porque nuestra lucha no es contra sangre ni carne, sino contra principados, contra autoridades, contra los gobernantes de estas tinieblas, contra espíritus de maldad en los lugares celestiales.” 

Luchamos. En este versículo, esta palabra revela la intensidad de la lucha de cada creyente contra un adversario invisible pero muy real. La lucha es cara a cara, combate mano a mano, un hombre ejerciendo toda su fuerza y fortaleza contra otro. Nos guste o no, usted y yo enfrentamos batallas espirituales que son cercanas y personales.

Satanás raramente ataca abiertamente. El es sutil.

El apóstol Pablo dijo que no era ignorante de las artimañas de Satanás, y nosotros tampoco deberíamos serlo. Por favor no pienses que el diablo no esta interesado en ti solo porque no muestra su mano o no te deja sentir su influencia. Satanás rara vez ataca abiertamente. El es sutil. Le gustaría que creyeras que tu verdadero oponente es tu cónyuge, tu familia o tu jefe. Te insto a que lo pienses de nuevo. Detrás de esos conflictos, fuerzas espirituales están avivando las llamas de la lucha y la animosidad.

Los antiguos luchadores engrasaban sus cuerpos para evitar que sus oponentes se apoderaran de ellos. Me gusta esta estrategia porque las Escrituras nos ordenan no “dar lugar al diablo” (Efesios 4:27). ¿Estás enfadado? ¿Necesitas perdonar a alguien? Estas ataduras del enemigo deben ser derribadas cuando se comienzan a notar. No las procure ni las mime, enfréntelas y niegue el acceso a Satanás.

Resuelve ungir tu mente y revestir tu corazón con escrituras específicas que se apliquen a tu batalla. Al hacerlo, te volverás ágil y, me atrevería a decir, escurridizo. Entonces tu adversario podrá maniobrar todo lo que quiera, pero tú no le habrás dado ningún lugar donde agarrarse e inmovilizarte. Y eso es la victoria.

Esperando Su regreso,

– Pastor Jack

¿Has sido bendecido por los Devocionales del Pastor Jack? Envíanos un correo electrónico: HAZ CLIC AQUÍ

¡Contáctanos!