Salmo 91:9-11

“Porque has puesto al Señor, que es mi refugio, al Altísimo, como tu habitación; no te sobrevendrá ningún mal, ni plaga tocará tu morada. Pues él mandará a sus ángeles que te cuiden por dondequiera que vayas.”

La protección de Dios está sobre cada uno de sus hijos. Es bueno recordar que todos los que vienen a Él encuentran un refugio seguro bajo el amparo del Altísimo. Pero tengamos esto presente: a lo largo del día enfrentamos innumerables tentaciones y pruebas que requieren de la gracia de Dios para poder salir adelante. El Señor nunca nos promete que quienes confían en Él estarán libres de dificultades.

Es maravilloso saber que contamos con el cuidado de los ángeles que Dios ha enviado para protegernos, pero nada se compara con la mirada atenta y vigilante de nuestro gran Dios. La Biblia dice que ni siquiera un ave pequeña, un simple gorrión, cae a tierra sin que nuestro Padre lo sepa, y que ninguno de ellos es olvidado. ¿Acaso nosotros valemos menos que ellos? ¿No podemos confiar en que el Padre extenderá sobre ti y sobre mí ese mismo cuidado lleno de amor?

Cuando los problemas llegan con fuerza, la duda rara vez tarda en aparecer. ¡No permitas que se apodere de ti! Acude inmediatamente al trono de la gracia en tu momento de necesidad. Vuelve allí una y otra vez durante el día. Busca las promesas de las Escrituras y, por fe, hazlas tuyas. Serán refugio para tu corazón y escudo para tu alma.

“Confía en él en todo momento, pueblo suyo; derrama delante de él tu corazón, porque Dios es nuestro refugio” (Salmo 62:8).

Querido hermano, en la presencia de Dios puedes estar seguro de su cuidado y protección, sin importar lo que pueda venir.

En espera de Su regreso,

– Pastor Jack

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