Jueces 6:12

“Y el ángel del Señor se le apareció y le dijo: ‘El Señor está contigo, hombre esforzado y valiente’”.

Me encanta la manera honesta en que la Biblia relata acontecimientos y situaciones reales, porque nos dan ánimo y esperanza. La historia de Gedeón es un gran ejemplo.

Gedeón era agricultor, pero su trabajo se había vuelto muy difícil debido a las constantes incursiones de los madianitas. Durante siete largos años, estos hombres violentos llegaban, saqueaban las cosechas de Israel y dejaban al pueblo frustrado y hambriento.

Pero Dios tenía un plan.

Quería usar a Gedeón y a trescientos hombres para liberar a Israel. Así es: Dios escogió a un agricultor y a un ejército diminuto para poner fin al dominio de sus enemigos.

El saludo profético del ángel a Gedeón, “hombre esforzado y valiente”, casi resulta gracioso. Gedeón no parecía ser un hombre esforzado ni valiente. Nunca había dirigido una campaña militar, no tenía experiencia en el ejército y, hasta donde sabemos, ni siquiera había participado en una pelea.

Pero el Señor sabía lo que Él iba a hacer por medio de Gedeón y sus hombres.

Y lo mejor del plan de Dios es que Gedeón fue quien más sorprendido quedó con el resultado.

Si tú y yo estuviéramos a punto de ir a la guerra, probablemente reuniríamos un ejército poderoso y lo equiparíamos con las mejores armas. Y precisamente ahí estaría nuestro error. Confiar en nuestros propios recursos nunca es una buena idea cuando enfrentamos el mal.

¿Puede Dios hacer algo extraordinario contigo y conmigo?

Sí puede. Pero, al parecer, mucho tiene que ver con cuán conscientes estamos de nuestra propia debilidad.

¿Te sientes débil hoy? Yo también.

Entonces miremos a Dios y confiemos en que Él puede hacer una gran obra. Y cuando todo termine, quizá nosotros mismos seamos los más sorprendidos de lo que Él hizo.

En espera de Su regreso,

– Pastor Jack

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